Burriana: La silenciosa labor social de las Monjas Dominicas de Burriana


 

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La Plana al Dia | Burriana | Servicios Sociales | 14-01-2013
La silenciosa labor social de las Monjas Dominicas de Burriana

Las Monjas Dominicas de Burriana recibieron ayer la comida que ciudadanos anónimos donaron aprovechando una nueva jornada de la Feria del Cromo. Fueron alimentos no perecederos que al finalizar la mañana se entregaron a las monjas de clausura y que servirán para que los repartan los próximos días entre el cerca de medio centenar de familias que acuden con cierta frecuencia a solicitar algo que llevarse a la boca.

Ésa no es una función de la orden aunque, asegura la madre Enriqueta Porcar, “en ocho siglos de existencia que tenemos, siempre nuestros monasterios han compartido con la gente”. Incluso en alguna ocasión han tenido que dar parte de la comida que tenían preparadas para ellas mismas: “También de lo nuestro hemos compartido porque si viene alguna persona que no puede hacerse la comida porque no tiene gas porque no tiene dinero para comprar el butano, y ves que es real, con niños y todo, pues también hemos dado”.

Con la crisis económica las Monjas Dominicas han visto cómo han venido aumentando las donaciones de gente anónima y eso es porque “la gente que tiene comparte lo que tiene. Se nota que con la crisis hay mucha más gente concienciada y la verdad es que entre todos se hace una gran labor”.

Porcar ve que el paro ha causado estragos entre la población porque “vemos que viene gente que no había venido nunca y que nos dicen que no tienen nada y eso es muy fuerte. La vida viene a veces como no la esperas y en el fondo más vale dar que que te den”

Comparten lo que tienen, pero siempre “alimentos de primera necesidad. Nosotras de lujo, ninguno” y pese a que no es la función de la orden, asegura Enriqueta Porcar, “sentiría mucha pena si no viniera nadie a pedir”.
Son una orden de clausura, pero aún así el municipio les tiene un gran respeto y de ahí que la respuesta de los vecinos enseguida tenga sus frutos y así lo ven las propias monjas: “En Burriana somos reconocidas y muy queridas y estamos muy agradecidas. Llevo 17 años aquí, me siento muy feliz y además veo que la gente tiene una bondad muy arraigada. Burriana tiene unas raíces muy profundas”.

Finalmente la Superiora apuntó que no se limitan a dar comida y ya está, sino algo más: “Los conocemos a todos y también nos gusta conectar con las personas, cómo viven, qué tienen, dónde está, un poco de cariño, afecto normal. Porque además de la comida es la cama. Algunos no tienen ni luz ni agua. A otros les cortan la luz porque no pueden pagarla”.